1Comienza separando las claras y las yemas de cuatro huevos.
2Coloca el bol con las claras en la nevera mientras preparas el resto.
3Engrasa una sartén con una cucharada de mantequilla.
4En un recipiente añade una cucharada de azúcar a las yemas, aproximadamente 10g.
5Revuelve bien para disolverla y luego añade una pizca de sal, una cucharadita de vainilla y un chorrito de aceite.
6Bate para integrar todos los ingredientes.
7Vierte 60 ml de leche y termina de mezclar hasta que todo esté bien incorporado.
8Ahora agrega 45g de harina de trigo y 2g de polvo para hornear.
9Tamiza la harina sobre un colador para evitar los grumos y mezcla hasta obtener una masa homogénea.
10Es momento de trabajar con las claras. Saca el bol de la nevera y añade un chorrito de jugo de limón y 30g de azúcar.
11Bate con la batidora hasta que las claras doblen su volumen y tengan una consistencia firme.
12Reduce la velocidad de la batidora y sigue batiendo unos minutos más.
13Aquí, el objetivo es lograr una mezcla más densa, por lo que no muevas la batidora, solo gira el bol de vez en cuando para evitar sobrebatir.
14Con la mezcla de claras lista, toma una cucharada de ella y añádela a la mezcla de yemas.
15Remueve suavemente para integrarlas y luego vierte toda la mezcla de yemas sobre las claras montadas.
16Mezcla con movimientos envolventes hasta obtener una masa bien integrada.
17Vierte la mezcla en la sartén engrasada, golpea ligeramente contra la mesa para liberar las burbujas de aire y alisa la superficie para evitar que se deforme.
18Hornea en un horno precalentado a 170 grados durante 20 minutos.
19Después de ese tiempo, saca el bizcocho y rápidamente haz dos cortes rectos con un cuchillo afilado para formar una cruz.
20Es importante hacerlo rápido para no perder el calor del horno.
21Vuelve a meter el bizcocho y hornea por otros 15 minutos.