1Infusionar la leche con un hueso de jamón ibérico.
2Llevar la leche a ebullición y cocinar 25 minutos a 75 grados.
3Pasado el tiempo, tapar y dejar reposar.
4Poner una sartén al fuego y echar 85 g de mantequilla sin sal.
5Cuando la mantequilla esté derretida, echar la mitad de la harina (85 g en total) y cocinar 5 minutos con unas varillas para deshacer los posibles grumos.
6Echar la otra mitad de la harina y cocinar otros 5 minutos más a fuego medio.
7Incorporar la leche colada poco a poco mientras se remueve con las varillas.
8Cocinar hasta que la bechamel se despegue de las paredes.
9Salpimentar al gusto.
10Retirar la nata del fuego.
11Escurrir las hojas de gelatina e incorporarlas a la nata, removiendo hasta disolver.
12Incorporar 120 g de jamón ibérico picado a la bechamel con el fuego apagado y mezclar bien.
13Volcar la mezcla en un molde, extender bien y tapar a piel con film transparente.
14Dejar entibiar y reservar en la nevera hasta el día siguiente.
15Al día siguiente, dar forma a las croquetas con un tenedor.
16Pasar las croquetas por harina, huevo batido y panko.
17Freír en abundante aceite de girasol 3-4 minutos o hasta que estén doradas.
18Servir inmediatamente para que conserven todo su crujiente.