1Vierte 2 litros de leche entera o leche fresca en una olla grande. Cocina a fuego medio, revolviendo constantemente para distribuir el calor de manera uniforme.
2Si tienes un termómetro, la temperatura ideal es entre 45 y 50 grados Celsius. Si no, puedes comprobarlo con tu dedo: debe estar tan caliente como el agua de un baño.
3Apaga el fuego y agrega 90 gramos de vinagre. Revuelve suavemente de tres a cuatro veces.
4Cubre la olla con una tapa y deja reposar durante 10 minutos.
5Pasa la mezcla por un colador y exprime con las manos para eliminar el exceso de líquido. Al tocarlo, debería deshacerse.
6Aprieta un poco y colócalo en el microondas durante 15 a 20 segundos.
7Cuando el queso esté caliente, se volverá más manejable y podrás darle el toque final para convertirlo en mozzarella.
8El secreto para lograr la textura perfecta es amasar bien el queso con fuerza, estirándolo y apretándolo. Continúa doblando antes de que se endurezca.
9Si se endurece y se desgarra, simplemente colócalo nuevamente en el microondas por otros 15 a 20 segundos. Repite este proceso de tres a cuatro veces hasta que el queso esté suave y terso.
10Con un poco de fuerza y paciencia, lograrás un queso elástico y delicioso. Una vez que tengas la textura deseada, forma una bola apretando bien para eliminar el aire y colócala en agua fría durante 5 minutos para que se endurezca.