1En una cazuela, poner 800 ml de leche y 200 ml de nata para cocinar. Añadir una pizca de sal y calentar a fuego medio removiendo con frecuencia hasta casi llegar al punto de ebullición (80-90 grados).
2Añadir la carcasa de un pollo asado previamente y tapar. Dejar infusionar durante 30 minutos.
3En una olla grande, añadir 90 ml de aceite de oliva (o mantequilla) y media cebolla bien picada. Añadir una pizca de sal y cocinar a fuego moderado durante 5-10 minutos.
4Añadir 90 g de harina y mezclar bien hasta formar una pasta. Tostar la harina en el aceite durante 3 minutos.
5Añadir poco a poco la leche infusionada con el pollo, de dos cucharadas en dos cucharadas, mezclando con una varilla para evitar grumos. Agregar el resto de leche cuando la roux haya absorbido la primera parte.
6Añadir 200 g de carne de pollo picada, media cucharadita de nuez moscada y una pizca de pimienta blanca recién molida. Mezclar bien y cocinar a fuego moderado durante 10 minutos.
7Apagar el fuego, tapar y dejar templar durante 20-30 minutos. Refrigerar durante al menos 4 horas (o toda la noche).
8Dar forma a las croquetas con una cucharada de la masa. Pasar por huevo batido y luego por pan rallado, asegurándose de que queden bien impregnadas.
9Congelar las croquetas durante 10 minutos para que el empanado se asiente.
10Freír las croquetas en abundante aceite caliente (180 grados) durante 1 minuto por cada lado. Retirar y colocar sobre papel absorbente antes de servir.