1Calentar la leche y la nata hasta que estén a punto de hervir.
2Retirar del fuego, añadir el jamón y tapar la olla. Esto infusionará el líquido con un suave sabor a jamón.
3Freír las claras de huevo hasta que queden doradas y crujientes.
4Para la bechamel, derretir la mantequilla junto con el aceite de oliva y sofreír la cebolla a fuego medio con una pizca de sal y pimienta durante unos 15-20 minutos.
5Añadir la harina y remover para que se mezcle con la grasa y forme un roux. Cocinar este roux durante otros 10 minutos a fuego medio para eliminar el sabor a harina cruda.
6Incorporar la leche caliente poco a poco, removiendo continuamente para evitar grumos. Usar una espátula para obtener la textura más suave.
7Una vez incorporada toda la leche, añadir las claras fritas picadas y las yemas reservadas. Probar y ajustar la sal y la pimienta si es necesario.
8Dejar enfriar la mezcla en la nevera entre 12 y 24 horas.
9Formar las croquetas con dos cucharas y congelarlas entre 4 y 6 horas antes de rebozarlas.
10Rebozar las croquetas en huevo batido y pan rallado.
11Freír a 180°C durante 2-3 minutos, en pequeñas tandas para evitar cambios bruscos de temperatura.