1Pica la cebolla. En una sartén, vierte el aceite de oliva y sofríe la cebolla con un poco de sal a fuego bajo.
2Cuando esté muy pochadita, añade la harina y cocina removiendo durante un par de minutos.
3Incorpora la leche caliente y mezcla bien.
4Sin dejar de remover, añade un poco de sal, pimienta y el queso.
5Cuando el queso se haya fundido, añade los daditos de jamón.
6Cuando haya espesado todo, viértelo en un cuenco y tápalo con film transparente (este tiene que tocar la superficie para impedir que se forme costra).
7Deja templar la bechamel a temperatura ambiente.
8Corta los calabacines en láminas con ayuda de una mandolina (3 mm).
9Escáldalas en agua hirviendo con sal durante 1 minuto.
10Luego, pásalas a un bol con agua fría para cortar su cocción.
11Sécalas bien con papel de cocina.
12Unta tres cuartas partes de las tiras de calabacín con la bechamel y enróllalas.
13Pasa los rollitos por harina, huevo batido y pan rallado.
14Fríelos en abundante aceite caliente.
15Ve girándolos para que se doren por todas partes.
16Retíralos y pósalos sobre un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
17¡Disfruta recién hechos!
Ingredients
2 calabacines grandes
30 g jamón serrano en dados muy pequeños
0.5 cebolla
40 g queso curado rallado (yo he usado uno manchego de oveja)
250 ml leche
20 ml aceite de oliva
25 g harina de trigo para todo uso
Sal
Pimienta
c. n. Harina
2 huevos
c. n. Pan rallado
Equipment
sarténollacuencofilm transparentemandolinapapel de cocinaplatopapel absorbente
Tips
Si no encuentras jamón serrano, puedes usar beicon muy picadito y cocinado, o jamón cocido.
Para evitar que se forme costra en la bechamel, cúbrela con film transparente tocando la superficie mientras se enfría.