1Salpimentar la pechuga de pollo. Adobar con ajo en polvo, pimentón y aceite de oliva. Reposar durante un par de horas en el frigorífico.
2Dorar las pechugas de pollo en una cazuela a fuego fuerte por ambos lados. Retirar y reservar.
3En el mismo aceite, rehogar la cebolla y el ajo finamente picados hasta que ablanden.
4Agregar el tomate concentrado y la cayena, dar un par de vueltas e incorporar el caldo de pollo. Hervir un par de minutos y triturar hasta que quede liso.
5Reincorporar a la olla, agregar la nata, los tomates secos picados y el parmesano rallado. Hervir la salsa hasta que reduzca y tome cuerpo.
6Agregar el pollo y la albahaca picada. Hervir 3 minutos a fuego suave.