1En una sartén antiadherente, cocina el bacon a fuego medio hasta que esté crujiente. Una vez cocido, retira el bacon de la sartén y colócalo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Reserva aproximadamente 2 cucharadas de la grasa del bacon en la sartén y desecha el resto.
2En la misma sartén con la grasa de bacon, añade la cebolla picada y cocina a fuego medio hasta que esté suave y translúcida, aproximadamente 5-7 minutos. Añade el ajo picado y cocina por 1-2 minutos más, hasta que esté fragante.
3Trocea el bacon cocido en pedazos pequeños y vuelve a añadirlo a la sartén con la cebolla y el ajo. Incorpora el azúcar moreno, el vinagre de manzana, el café y el jarabe de arce. Remueve bien para combinar todos los ingredientes.
4Reduce el fuego a bajo y cocina la mezcla, revolviendo ocasionalmente, durante unos 30-40 minutos. La mezcla debe espesar y adquirir una consistencia similar a una mermelada. Si se seca demasiado, puedes añadir un poco de agua para ajustar la consistencia.
5Prueba la mermelada y ajusta la sazón con sal, pimienta y pimentón al gusto. Puedes añadir más azúcar o vinagre si prefieres que sea más dulce o más ácida.
6Deja que la mermelada se enfríe a temperatura ambiente.