2Ahora vamos a cortar la vaina de vainilla a lo largo para extraer todas las semillas.
3Añadimos las semillas y la vaina al cazo.
4A fuego medio, dejamos que hierva. Apagamos o retiramos del fuego, tapamos el cazo y vamos a dejar infusionar unos 20 minutos.
5Mientras tanto, en un bowl grande combinamos las yemas de huevo con el azúcar.
6Vamos a mezclar enérgicamente hasta que blanqueen ligeramente.
7Después de 20 minutos vertemos el líquido sobre la mezcla de yemas, mezclando bien con las varillas.
8Seguidamente vamos a colar la preparación sobre una jarra similar a esta.
9Ahora vamos a llenar los ramekins casi hasta el borde. Con esta receta hacemos 4 cremas, dependiendo del tamaño de los recipientes. Aquí hacemos tres de muestra, pero llega para uno más.
10La crème brûlée debe cocinarse en el horno al baño maría.
11Colocamos los ramekins en una fuente apta para horno. Llenamos con agua caliente justo hasta que cubra la mitad de las cazuelitas. El horno debe estar previamente calentado.
12Lo pondremos entre 100 y 130 grados centígrados. El agua de las bandejas no debe hervir nunca. Esto es importante.
13Ya las tenemos listas. Ahora dejaremos enfriar a temperatura ambiente.
14Y después guardamos las cremas en el frigorífico un mínimo de tres horas. Si lo hacéis de un día para otro muchísimo mejor.
15Para terminar vamos a espolvorear la superficie con una fina capa de azúcar moreno asegurándonos de cubrir bien todo uniformemente.
16Con un soplete de cocina vamos a caramelizar todo el azúcar con cuidado de no quemarlo, ya que entonces el caramelo tendrá un sabor amargo.