1Cortar el guanciale en lardones y freír en una sartén, en su propia grasa, hasta que esté crujiente. Reservar parte de su grasa.
2Hervir la pasta en abundante agua con sal. Reservar parte del agua de cocción.
3Juntar las yemas de huevo y batir. Agregar el queso pecorino rallado, la pimienta negra molida y 3-4 cucharadas de la grasa del guanciale caliente. Batir hasta emulsionar. Incorporar 3 cucharadas de agua de cocción caliente y batir hasta obtener consistencia de crema.
4Juntar la pasta caliente y escurrida con el guanciale crujiente y la crema. Mezclar hasta que se forme una salsa cremosa.