1usar carne y grasa de primera calidad, preferiblemente en proporción 80/20
2añadir la sal como primer ingrediente y durante el mezclado y con las especias incorporar por lo menos un 15% de agua hasta obtener una textura pastosa que se desprenda fácilmente de la mano
3embote la mezcla con tensión en la tripa, pero sin pasarse para que no queden burbujas de aire y tuercelas una a una según el tamaño que te la quieras comer
4llevar a una rejilla y secarla en el horno con la compuerta entreabierta para que la tripa se seque y sea más resistente al calor para que cuando la cocines se forme una costra crujiente manteniendo así tu embutido intacto