1Pelar, lavar y cortar en rodajas dos o tres patatas.
2Colocar las patatas en una cazuela y cubrirlas con agua. Añadir sal al gusto y cocer a fuego medio suave hasta que estén tiernas.
3Poner a calentar una cazuela amplia con abundante aceite. Cuando el aceite haya adquirido temperatura, incorporar una o dos guindillas y unos dientes de ajo pelados pero enteros.
4Dejar que se cocinen a fuego suave hasta que empiecen a dorarse.
5Añadir las gambas ya saladas y cocinarlas muy poco tiempo. Retirarlas a un plato y reservarlas tapadas.
6Retirar la cazuela del fuego y dejar enfriar el aceite.
7Introducir el bacalao en la cazuela con el aceite frío (casi cubriendo el bacalao) y cocinar a fuego muy suave unos 5 minutos por un lado, darle la vuelta y terminar de cocinar por el otro lado. De vez en cuando, mover la cazuela para que el bacalao suelte gelatina.
8Una vez cocinado el bacalao, retirarlo y reservarlo como hicimos con las gambas.
9Pasar el aceite junto con la gelatina que haya soltado el bacalao a otro recipiente y dejarlo templar.
10Cuando el aceite esté templado, volver a poner una parte en la cazuela a fuego mínimo. Con un colador, ir haciendo movimientos circulares continuamente para que emulsione la salsa.
11A medida que la salsa vaya ligando, ir incorporando más aceite y seguir moviendo el colador hasta que el pil pil haya espesado a nuestro gusto.
12Montar el plato colocando primero las patatas cocidas y salseadas con pil pil. Sobre ellas, los lomos de bacalao, que también salsearemos. Por último, las gambas, los dientes de ajo laminados y un poco de perejil recién picado.