1Precalienta el horno a 350°F (175°C). Forra una bandeja para hornear con papel pergamino y reserva. En un bol mediano, mezcla la harina de almendra, polvo de hornear, ajo en polvo, cebolla en polvo y sal.
2En un bol grande apto para microondas, combina el mozzarella y queso crema. Calienta en intervalos de 30 segundos, revolviendo entre cada uno, hasta que esté completamente derretido y suave. Trabajando rápidamente, añade un huevo y revuelve vigorosamente hasta que esté completamente incorporado. Añade el segundo huevo y mezcla hasta que esté bien combinado.
3Gradualmente añade la mezcla de ingredientes secos a la mezcla de queso, doblando hasta formar una masa uniforme. La masa estará pegajosa; esto es normal. Coloca la masa en la bandeja preparada y extiéndela en un rectángulo de aproximadamente ¼ de pulgada de grosor. Con un tenedor, perfora la superficie por todas partes para evitar que se formen burbujas.
4Hornea por 15 minutos hasta que esté ligeramente dorado.
5Retira del horno y esparce el ajo picado uniformemente sobre la superficie, luego cubre con el queso mozzarella restante. Regresa al horno y hornea por 7 minutos adicionales. Para un queso más dorado, gratina por 1 minuto, vigilando cuidadosamente para evitar que se queme.
6Retira del horno, espolvorea con perejil fresco y deja enfriar por 5 minutos. Corta en palitos y sirve caliente.