1Mezclamos la harina en un bol, hacemos un volcán al centro y metemos el agua con la levadura. Lo trabajamos con las manos hasta que se hidrate todo, tapamos y 15 min de siesta.
2Después, añadimos la sal disuelta en un poco de agua y la integramos a lo bruto: con los dedos, como si apretaras una esponja. Tapamos otra vez y… otros 15 minutos.
3Ahora va el AOVE. Mismo rollo: lo incorporamos bien y dejamos descansar otros 15.
4Vamos con 3 rondas de pliegues, cada 40 minutos. Pliegue, descanso. Pliegue, descanso. Pliegue… ¡a la bandeja bien aceitosa con semola o polenta!
5Tapamos y dejamos que suba la criatura durante 1h30, hasta que doble su tamaño y te mire con ojitos.
6Precalienta el horno a 220 ºC (ventilado).
7Mientras tanto, mezcla la salmuera con batidora hasta que quede bien emulsionada.
8Estira la masa con cariño, que toque los bordes de la bandeja.
9Añade sal en escamas por encima y al horno durante 35-40 minutos… o hasta que huela a gloria bendita.