1Para la compota, pon a calentar 2 dedos de agua en una cazuela. Añade las ciruelas y la rama de canela. Pela las manzanas, retírales el corazón, córtalas en gajos (cada una en 8) e introdúcelas en la cazuela. Tapa la cazuela y cuece los ingredientes a fuego medio durante 15-18 minutos.
2Para las natillas, pon a calentar a fuego suave 3/4 partes de la leche (reserva el resto) en un cazo. Añade la rama de canela y 3 trozos de cáscara de limón. Deja que infusione a fuego suave durante 6 minutos aproximadamente.
3Pon el azúcar en un bol grande, añade la harina de maíz refinada y mezcla bien con una varilla manual. Vierte la leche fría (reservada anteriormente) y remueve bien hasta que los ingredientes se integren. Incorpora los huevos (de uno en uno) y bátelos bien hasta que queden bien integrados.
4Vierte la leche caliente sobre el bol, mezcla bien y cuélala al mismo cazo donde has calentado la leche. Cocina la mezcla a fuego suave (sin dejar de remover) hasta que espesen.
5Pasa las natillas a una jarra, repártelas en 4 vasos y deja que se enfríen.
6Retira parte del líquido de la compota, ponla en un vaso batidor y tritura con una batidora eléctrica hasta que quede como un puré.
7Rellena las copas de las natillas con el puré de compota y decóralas con unas hojas de menta