1Prepara el poolish mezclando 50 g de harina, 50 g de agua y una pizca de levadura. Remueve todo, integra bien y déjalo reposar a temperatura ambiente hasta la mañana siguiente.
2Al día siguiente pon la harina, el agua fría, el aceite, la sal, la levadura y el poolish (que ha de haber triplicado su volumen) en un bol.
3Llévalo todo a la amasadora y dale a tope de velocidad hasta que la masa esté homogénea (Si no tienes amasadora lo puedes hacer con pliegues y reposo).
4Bolea la masa sobre la mesa y llévala a un cuenco, la tapas y la dejas 3 o 4 horas a temperatura ambiente o toda la noche en la nevera.
5Al día siguiente estará llena de burbujas. Coge una bandeja grande (30x40 cm), la aceitas bien y vuelcas la masa. Aceitas de nuevo, la aplastas y la estiras ocupando toda la bandeja.
6Si no llega a las esquinas, deja que repose media hora y vuelve a estirarla. Deja que fermente un par de horas más a temperatura ambiente y enciende el horno a tope de temperatura con calor arriba y abajo.
7Cuando la masa esté así de mullida y esponjosa, llévala al horno y dale una primera cocción de 10 o 12 minutos hasta que esté dorada.
8Sácala, desmóldala con cuidado y la chequea por debajo. Vuelve a meterla para que se tueste bien por la parte baja hasta que esté así.
9Pon mozzarella en lonchas, salsa siciliana y llévala de nuevo al horno para la segunda cocción de unos 5 minutos hasta que esté brillante y fundente.
10Córtala en porciones iguales y añade albahaca fresca y pecorino romano.