1Vete al súper y coge harina de fuerza (aquella que tenga más de 12 de proteína). Después coge harina normal (aquella que tenga 10 de proteína). No te olvides de pagarlas y en casa mézclalas.
2Añade una pizca de levadura, deshazla entre la harina, añade la sal y el agua. Intégralo bien, llévalo a la mesa y amásalo un rato.
3Déjala reposar 10 minutos. Después de los 10 minutos dale unos pliegues y deja que repose otros 10.
4Pasado ese tiempo la masa estará perfectamente amasada. Ahora divídela en 4 porciones de 200g cada una o 3 un poco más grandes.
5Dale forma de bola a cada una de ellas y llévalas a unos táppers con un poco de harina.
6Ahora déjalas fermentar 20 o 22 horas a temperatura ambiente o 48 en la nevera.
7Cuando veas que están hinchadas, que suenan a hueco y que muestran estos signos de fermentación, puedes congelarlas durante uno o dos meses. Y si no, pues directamente ya puedes hacerlas.
8Estiralas sobre sémola, ponle la salsa de tomate, la mozzarella, aquello que más te guste y llévala al horno entre 8 y 10 minutos.