1En una olla o cacerola, a fuego medio alto, añadir cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
2Añadir los dientes de ajo y la cebolla y esperar a que se sofrían un poco, moviéndolos de vez en cuando.
3Añadir los pimientos, el tomate y un poco de sal. Remover con frecuencia hasta que se hayan sofrito.
4Agregar una hoja de laurel, un poco de azafrán (o cúrcuma o colorante alimentario), dos cucharaditas de pimentón dulce o paprika y un cuarto de cucharadita de comino. Mezclar.
5Añadir la patata y esperar a que se haga un poco, moviéndola durante un par de minutos.
6Verter 800 ml de agua caliente. Cuando comience a hervir, agregar los 400 g de garbanzos cocidos y escurridos. Mezclar.
7Tapar la cacerola y mover de vez en cuando con movimientos de vaivén hasta que las patatas estén tiernas (unos 10 o 15 minutos).
8Agregar un poco de sal al gusto, un poco de perejil picado y los 200 g de espinacas. Integrar las espinacas en dos o tres veces.
9Añadir 300 g de migas de bacalao desalado. Introducirlos en el potaje haciendo movimientos de vaivén.
10Agregar dos huevos cocidos. Probar el potaje para ver si está bien condimentado.